Kit de prensa
De un vistazo
- Género
- Simulación económica y política por turnos
- Ambientación
- La Revolución Industrial
- Eras
- Era del vapor · Fiebre del ferrocarril · Era de las finanzas
- Idiomas
- 10: español, inglés, chino simplificado y tradicional, japonés, coreano, alemán, francés, portugués (Brasil), ruso
- Plataformas
- Windows · macOS
- Demo
- 4 de noviembre de 2026, 18:00 (GMT+8)
- Versión completa
- Por anunciar
- Desarrollador
- Winfive Game
- Contacto
- [email protected]
- Discord
- discord.gg/vJmCpYhbU
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En pocas palabras
Revolución Industrial por turnos: de la fábrica al Parlamento. Los capitalistas pueden quitarte proveedores, dejar de venderte, rechazar tus pedidos o comprar tus acciones en secreto; o juntos subís precios y os repartís el mercado. Luego: concesión regia, tren a la frontera y ciudad con tu nombre.
Sobre el juego
CAPITALIUM transcurre en un reino en plena Revolución Industrial. Empiezas con una pequeña empresa registrada en la Cámara de Comercio. Cada turno es una semana: fijas precios, firmas contratos, consigues financiación y levantas fábricas, y después usas el dinero ganado y los contactos que has hecho para influir en el Parlamento. El mercado no sigue ningún guion: lo mueven la oferta y la demanda, los ciclos económicos y la política.
Con poco capital, a lo grande
Si no te llega el capital, usa el dinero de otros. Al fundar la empresa redactas un folleto de emisión para captar inversores; si no alcanzas los resultados prometidos, pagas lo que marquen las cláusulas de garantía de resultados. Cada uno de los siete bancos tiene su propio criterio a la hora de prestar. Cuando vas justo de liquidez, puedes emitir pagarés y pedir prestado a comerciantes y empresas con dinero de sobra; si pones un interés demasiado bajo, nadie los querrá.
El dinero va a las fábricas, los beneficios al siguiente negocio, y la bola de nieve no para de crecer. Si sube la cotización, una ampliación de capital te da otra ronda de financiación. Si te interesa una empresa, puedes ir comprando sus acciones poco a poco y luego lanzar una OPA para quedarte con el control. Cuanto más apalancado estés, más rápido crecerás; pero si te quedas sin liquidez, las acciones que han salido de tus manos pueden servirle a otro para hacerse con tu empresa.
Monopolizar un sector
Cuantos menos vendedores tiene una mercancía, más margen tienen para fijar su precio. Puedes firmar acuerdos de precios con otros vendedores en la Cámara de Comercio, asegurarte antes que nadie los suministros aguas arriba o, directamente, comprar a tus competidores y controlar una cadena productiva entera, desde la materia prima hasta la tienda. Tus rivales hacen lo mismo. Y si tu negocio crece demasiado, cuidado con los pleitos antimonopolio.
De la fábrica a la cadena productiva
Las ampliaciones, los cambios en la demanda y la llegada de competidores pueden hacer que un buen negocio deje de dar dinero.
- Casi un centenar de mercancías, y cada ciudad con su propia población, demanda y base industrial
- La fuerza motriz de las fábricas pasa del vapor a la electricidad, y la producción, del taller artesanal a la cadena de montaje y a la organización científica del trabajo
- Firma contratos de suministro, organiza el almacenaje y el transporte, y pon en las vías tus propias líneas de mercancías y de viajeros
- Aguas abajo, abre tiendas, construye viviendas y monta servicios
Parlamento y favores
Los impuestos, las leyes laborales y las obras públicas repercuten en tus costes. Puedes financiar a candidatos, tomar partido antes de que se vote un proyecto de ley, pagar para presionar a los diputados, hacerles promesas y cultivar tu relación con la Corona. Los diputados también tienen negocios y acciones, y a menudo votan pensando en ellos.
El juego tiene 125 personajes con nombre y apellidos: comerciantes, diputados, representantes obreros, banqueros y miembros de la familia real. Cuando les planteas unas condiciones, aceptan, rechazan o hacen una contraoferta. Recuerdan quién te ha ayudado y con quién has faltado a tu palabra.
Eras y finales
La partida empieza en la era del vapor, pasa por la fiebre del ferrocarril y llega a la era de las finanzas. Puedes centrarte en la industria, monopolizar un sector o volcarte en el Parlamento y el Gabinete; según el camino que sigas, el final será distinto.
Recortar salarios, emplear a niños, esquivar la normativa y sobornar bajo cuerda te hacen ganar dinero más deprisa, pero ponen en manos de otros pruebas contra ti, te dan mala fama y traen huelgas e inspecciones; en los casos graves, te caen fuertes multas y te precintan los negocios.